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Un proyecto del Patronato de Vivienda de Alicante, Finalista en los Premios Mundiales Habitat 2012

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10-07-2012

El proyecto Viviendas Intergeneracionales de Plaza América, puesto en marcha por el Patronato de Vivienda de Alicante, ha sido seleccionado como uno de los diez finalistas por en el World Hábitat Awards 2012.

Los Premios Mundiales del Hábitat se iniciaron en 1985 por la Building and Social Housing Foundation como su contribución al Año Internacional de la Vivienda para las personas sin Hogar de las Naciones Unidas.

Cada año se entregan dos premios, uno a proyectos del norte y otro a los del sur, que proporcionen soluciones prácticas e innovadoras a las actuales necesidades y problemas de la vivienda en todo el mundo.

Este año los finalistas de los Premios Mundiales del Hábitat reúnen proyectos que mejoran las condiciones de vida, y buscan generación de ingresos sostenibles, aumento de la asequibilidad y empoderamiento de grupos marginados.

Este proyecto alicantino, que también resultó galardonado con el Premio AVS 2010 en la categoría de Mejor Actuación en el Ámbito de la Intervención Socio-comunitaria, incluye 244 unidades de vivienda intergeneracional en zonas urbanas centrales.

Entre los residentes se cuentan personas mayores de bajos ingresos de más de 65 años (el 78% de los residentes) y jóvenes de bajos ingresos de menos de 35 años (el 22% de los residentes). En el proceso de selección se da prioridad a las personas de edad más avanzada y con la mayor desventaja socioeconómica. Los jóvenes son seleccionados de acuerdo con sus niveles de ingresos y también según su motivación, empatía e idoneidad para trabajar en los programas sociales, dándose preferencia a aquellos que tienen calificaciones y/o experiencia en trabajo comunitario/social.

Los jóvenes participan de manera voluntaria en la organización comunitaria de la vida cotidiana en los edificios y la vecindad, y en particular en las actividades culturales y recreacionales que se realizan en los espacios comunales. Partiendo de la base de un ''acuerdo de buena vecindad'', cada joven se encarga de cuidar de cuatro personas mayores que viven en el edificio, ofreciendo unas pocas horas de su tiempo libre cada semana para pasarlas con los residentes más ancianos y servir como enlace con el PMV en el caso de que surgiera algún problema.

Además de brindar vivienda accesible y un entorno acogedor, el programa también ha contribuido a la regeneración de la zona en general y brinda facilidades que pueden beneficiar al conjunto de la comunidad, incluyendo un centro de salud que atiende a una población de 30.000 personas, un estacionamiento de autos público y un centro de día ubicado en las instalaciones del proyecto pero abierto a todos los habitantes de la zona.